3 consejos para estar perfectamente protegido del sol

La luz solar de los meses de verano es la base de la producción de compuestos orgánicos en las plantas. Los seres humanos también utilizan los rayos de luz para sintetizar la vitamina D y varios carotenoides, que son metabolitos esenciales utilizados en varios procesos fisiológicos. Por otro lado, la exposición prolongada a la radiación ultravioleta es perjudicial para la piel, y el proceso de bronceado responsable de ello puede realizarse correctamente siguiendo recomendaciones específicas.

Broncear: preparación de la piel

La resistencia de la piel puede reforzarse con una ingesta constante de ciertos elementos antes de exponerla a la luz del día. En efecto, la producción de melanina se ve exacerbada por el consumo de diversos alimentos ricos en vitaminas A y E (zanahorias, aceite de girasol, tomates, etc.), o de complementos alimenticios disponibles en las farmacias. Las curas pueden repetirse anualmente para prolongar la tez de caramelo y aumentar la tolerancia al sol.

Hay que tener en cuenta que la exposición puede iniciarse en horas en las que la radiación lumínica no es significativa (8 a 10 de la mañana) para que la piel se adapte gradualmente. Por lo tanto, el inicio del bronceado puede obtenerse colocándose a la sombra bajo un toldo de calidad para terrazas, que evita las quemaduras solares prematuras.

Aplique una protección adicional

El uso de un protector solar adicional es también esencial para proteger la superficie de la piel de la luz potencialmente dañina. Además, un protector solar representa una importante palanca de resistencia para las personas con una claridad epidérmica relativamente alta, que desean participar en la toma de sol durante el cenit (11h – 15h o 12h – 16h).

Sin embargo, la elección del producto es fundamental, ya que no ofrece una protección completa aunque el factor de protección solar indicado sea superior a 50. Por lo tanto, debe aplicarse al menos 10 minutos antes de nadar para que penetre en la piel. Además, es aconsejable llevar ropa anti-UV si sólo se va a exponer una parte del cuerpo.

Agua y sol

La hidratación es obligatoria para broncearse y preservar la capacidad de la piel para reparar cualquier daño causado por la exposición. Esta capacidad de recuperación sólo se mantiene con un suministro constante de agua (de 1,5 a 2 litros/día) cuando hace calor, y también ayuda a preparar el cuerpo para el estrés ligero. Además, si se nutren las capas de la epidermis con cremas nutritivas o aceites vegetales, se consigue una mayor elasticidad y se ralentiza el proceso de desecación.

Cuidado, la compatibilidad entre los productos cosméticos no es automática, y es probable que causen reacciones aleatorias cuando se combinan.